miércoles, 31 de marzo de 2010

PEDRO SALINAS






Desde el principio, tuve conciencia que Pedro Salinas gozaba de un ascendrado respeto entre los intelectuales españoles. Los jóvenes, estudiosos o no de la poesía, veían en don Pedro al medium que les permitiría disfrutar de la palabra exacta para desentrañar con más profundidad el intento a veces difícil  de ser humanos plenos, a la vez de ir en busca de los orígenes del amor y sus atributos.
En el colectivo de la literatura, Salinas era el modelo de gran poeta y destacado maestro de muchas generaciones, en España,Francia, Estados Unidos y Puerto Rico.
Su poesía estaba destinada para reflexiones y emociones intensas: lo humano en su totalidad. En este contexto, la obra de Salinas resulta un tesoro lúdico acompañado de ritmo y entusiasmo.
Pedro Salinas sigue siendo fuente de ejercicio para mantener vivos los altos valores de nuestro idioma y por los deleites que nos produce más allá del lenguaje habitual, caminando en los linderos de la metáfora y del metalenguaje.
_______________________________________________

FE MÍA
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío,redondo
seguro azar.
(De: Seguro azar)

LA TARDE LIBRE



La semana de abril
de pronto se sintió
una ausencia en el pecho:
jueves, su corazón.
Sí, robamos el jueves.
Ella y yo, silenciosos,
de la mano,losdos.
Lerobamoscon todo.
Con los circos redondos,
y sus volatineras
tiernas, conceptuosas
doncellas de los saltos.
Con las cajas de lápices,
rojos, azules, verdes,
y blancos, blancos, blancos,
blancos, para escribir
en las diez de la noche
delos cielos más negros
cartas a las auroras.
Con las tiendas sin nadie:
se vendían paisajes,
héroes, teorías,
arpas. Y todo a cambio
de arena de la playa.
De arena tan hermosa
que al mirarla
no se compraba nada
por no dejarla allí
color de carne intacta,
entre plata, entre cobre.
Con todo, sí, con todo.
Con escuelas de adioses
a las sombras y al beso.
Al salir se creían
los cuerpos y los labios
que nunca estaban solos.
Sí, con todo y sin fin.
Delicia de ser cómplices
en delicias, los dos.
Y en el borde del miércoles
ver quedarse parados
almanaques atónitos
-no podían seguir_
mientras tú y yo secretos,
ya más allá del cielo,
del tiempo, de los números,
vivíamos el jueves.
(De: Fábula y signo).


YO NO NECESITO TIEMPO
.....................................
Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
más que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fonod
que escapa al dìa y a la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
esnuda ya del equivoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.
(De: La voz a ti debida).


PARA VIVIR NO QUIERO


Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!


Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo".
(De: La voz a ti debida).


SÍ, TODO CON EXCESO


¡Sí, todo con exceso:
la luz, la vida, el mar!
Plural todo, plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
- ¡exceso, qué penúltimo! -
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a grios
fúlgidos de futuro:
"Eso no es nada, aún.
Buscáos bien, hay más".
(De: La voz a ti debida).


QUÉ ALEGRÍA, VIVIR


Qué alegría,vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías
-azogues, almas cortas-, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, cn ogros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida -¿qué transporte ya!-, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
esstrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.
(De: La voz a ti debida).


TÚ NO PUEDES QUERERME


Tú no puedes quererme:
estás alta, ¡qué arriba!
Y para consolarme
me envías sombras, copias,
retratos, simulacros,
todos tan parecidos
como si fueses tú.
Entre figuraciones
vivo, de ti, sin ti.
Me quieren,
me acompañan. Nos vamos
por los claustros del agua,
por los hielos flotantes,
por la pampa, o a cines
minúsculos y hondos.
Siempre hablando de ti.
Me dicen:
"No somos ella, pero
¡si tú vieras qué iguales!"
Tus espectros, qué brazos
largos, qué labios duros
tienen: sí, como tú.
Por fingir que me quieres,
me abrazan y me besan.
Sus voces tiernas dicen
que tú abrazas, que tú
besas así. Yo vivo
de sombras, entre sombras
de carne tibia, bella,
con tus ojos, tu cuerpo,
tus besos, sí, con todo
lo tuyo menos tú.
Con criaturas falsas,
divinas, interpuestas
para que ese gran beso
que no podemos darnos
me lo den, se lo dé.
(De: La voz a ti debida).


SERÁS AMOR


¿Serás, amor,
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico,
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.
(De: Razón de amor).


AHORA TE QUIERO



Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielos
a abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esa hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir
como está el gran amor de los muertos.
(De: Razón de amor).



martes, 16 de marzo de 2010

MIGUEL HERNÁNDEZ




Congenié con Miguel Hernández desde el primer momento en que me encontré con su voz, porque algo en común me facilitó entender su universo, sus sueños. Como él, tuve una infancia rural, al lado del ganado, lidiando con las yuntas, cuidando el yugo, escuchando a los labradores,  aunque en paisajes distintos. Con Miguel entendí fácilmente que los seres humanos estamos sobre la misma tierra, somos el mismo barro  y bajo el mismo cielo. 
Miguel inició el camino en su Orihuela dolorosamente amada, poéticamente amada, sin saber que tendría días breves y  rápidamente vividos.
Creo que Miguel Hernández vivió para dar testimonio de un mundo que en el afán de trascendencia los seres humanos siempre añoramos: Un mundo de ternura y sosiego, lejos de esa masificada desesperación por absorber a como dé lugar los avances de la industria y las tecnologías, ahora inmersos en la maraña global.
En la mitad de sus escasos años, Miguel sufrió y habló por lo conflictivo que le significó la vida, entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre la generosidad y el egoísmo, entre la alegría y el infortunio. Su poesía es un discurso latente y extendido en el deseo de maduración del alma humana.

___________________________________________________

IMAGEN DE TU HUELLA

III
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

EL SILBO VULNERADO
14
La pena hace silbar, lo he comprobado,
cuando el que pena, pena malherido,
pena de desamparo desabrido,
pena de soledad de enamorado.

¿Qué ruy-señor amante no ha lanzado
pálido, fervoroso y afligido,
desde la lustre soledad del nido
el amoroso silbo vulnerado?
¿Qué tórtola exquisita se resiste

ante el silencio crudo y favorable
a expresar su quebranto de vïuda?
Silbo en mi soledad, pajaro triste,
con una devoción inagotable,
y me atiende la sierra siempre muda.
ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)


VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tilempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;:
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habréis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculos de los bueyes,
está despundanto el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantanto espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
(De: Viento del pueblo)



BESARSE, MUJER
Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.
Ascienden los labios
eléctricamente
vibrantes de rayos,
con todo el fulgor
de un sol entre cuatro.
Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.
Descienden los labios
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.
(De: Cancionero y romancero de ausencias).

miércoles, 10 de febrero de 2010

BLAS DE OTERO


Blas de Otero significa, como poeta, una particular intensidad en la poesía española. Bilbao y España palpitan de un modo intenso en sus versos, como otras ciudades de su querida españa,  esa inmensa mayoría, la que sufre y vive la historia.
Arraigo y desarraigo entran en conflicto, en el amor constante, invariable, por la patria, cuya felicidad a veces llega y otras se escurre en un tiempo que no siempre es lo suficientemente noble en lo que viene para las muchedumbres.
Recorrió con cariño singular gran parte de su patria, para lqa que, ángel fieramente humano, quiso un mejor destino.

__________________________________________________

MADEMOISELLE ISABEL


Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésa, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en ésa.


Princesa de mi infancia: tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le...le..., oh Isabel,
Isabel..., tu jardín tiembla en la mesa.


De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa


rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo.


(De: Angel fieramente humano)


ESPEJO DE ESPAÑA


Ávila.
Toledo.
Lágrimas
de piedra, ardiendo
en la cara
del cielo.
Alba
de Tormes. Cierro
los ojos. Pasa
un agua en silencio.
Lenga, ancha
como el tiempo.
El Toboso. Criptana.
Veo
una mancha,
lejos.
Lanza
y rocín, en sueños,
avanzan.
Oh espejo
de España.
Yermo
yelmo. Bajada
del Pozo Amargo.

Cierro
los labios
de la patria.


(De: Con la inmensa mayoría)


NARRACIÓN EN EL MAR


Te voy a contar una historia del mar.
El mar mueve las manos como tú cuando haces el amor.
El mar amanece de espaldas como tú sobre mi pecho.
El mar abriendo y cerrando los ojos cegado por el sol.
Pues lo primero que iba a decirte
es acerca de la otra tarde y tu chaqueta de lana azul
que a veces salpicaba la espuma
derramada sobre el rompeolas,
y oprimías los labios o reías y gritabas "en Jaén
nos zabullíamos
en el Guadalbullón"
sólo se oía el mar, las ramas
de las olas desamarrándose de cuajo,
el jadeo del agua
ahogándose
contra el rompeolas,
hiciste un gesto con la ceja "¿vamos?
me da miedo" el cielo imitaba tu jersey azul,
dijiste "éramos tres hermaniyas, Araceli,Linda
y yo, allí en Jaén, ya sabes
trabajábamos de sol a sol,total para qué"

el mar protestaba violentamente contra el acantilado,
de pronto una estrella irradió tras la lejana cima.
(De: Que trata de España)


EPÍSTOLA MORAL A MÍ MISMO

Dices "la vida", y piensas,¿en qué piensas,
cuando dices: "debo escribir" "me marcho"
"me duele mucho que no lo comprendas",
en qué piensas cuando dices "me ahogo"?

Porque la vida es simple, está compuesta
de fumar, convivir, mover el brazo
y hacer que nazcan otros entre piernas
de mujer:el puente que ha pasado

por alto Jorge Manrique en aquella
copla del río. En qué estás pensando,
la vida es bella desde que comienza
la película, hasta que encendemos el cigarro.

Dices que el hombre pasa, el tiempo vuela
y España sigue entre el Atlántico
y el Mediterráneo, decorando su cueva
de Altamira con decorados falsos.

Pero no pienses tanto en Castilla la Vieja
ni en la Mancha que en la mejilla llevamos.
La vida no es ninguna broma, dijo el poeta
de Estambul cuando estuvo encarcelado.

España tampoco lo es; demasiado seria
en el fondo. Por qué dices "me ahogo",
si ni siquiera rima, por muy imperfecta
que sea (tu patria).Y ahora lo es demasiado.

No pienses que toda la vida es esta
mano muerta,este redivivo pasado,
hay otros días espléndidos que compensan,
y tú los has visto y te orientaron.

Todo tiene su término; desecha
esos pensamientos, y vámonos al campo
a ver la hermosura de la lavandera
antes que el río muera entre sus brazos.

(De: Que trata de España)


TORNO...


Torno
los ojos a mi patria.
Meseta de Castilla
la Vieja, hermosa Málaga,
Córdova doblando la
cintura, mi Vizcaya
de robles y nogales,
pinos y añosas hayas,
clara Cataluña, puro
León, lenta Granada,
Segovia de oro viejo,
Jaén ajazminada,
Moncayo azul, altivos
Gredos y Guadarrama,
blanca Vinaroz,
Extremadura grávida,
patria de pueblo y pan
partido injustamente.
(De: Que trata de España)


CIUDADES


Después del mar vinieron las ciudades, ninguna tan pura como Madrid, con su cielo desnudo y ese hablar suyo, digámoslo francamente, tan simpático. Yo había llegado en un turbio tren del Norte, rescatado de un gélido colegio, todo sea por dios: de improviso, Madrid me iluminó como un adagio, allí vi claro que no se puede ir del colegio al cielo, como me decían, sin pasar por Madrid.
Ciega Bilbao, ciudad adusta y beatona, con su temible fuerza soterrada, reflejándose en el cielo nocturno de la ría, riberas fabriles de Sestao, Baracaldo, Erandio, denso Bilbao que persiste en todo tiempo en mi acento y mis gestos, en mi terquedad de hacernos los dos más humanos, más justos, más parques.
París. Miro sus calles bordeadas de mercadillos, aspiro el tenue gris, escurren las aceras el rápido baldeo, una gruesa mujer grita algo que jamás entendí.
Zamora, vieja y remozada, ciudad de doble historia como aquella torre caida en el cauce del Duero...
Pekín está callada esta mañana de inmenso sol, la plaza de Tien-An-Men restalla su blanco sin compasión contra el verdor del parque imperial: miro estos niños que llen la cartilla en voz alta, al unísono, sílabas que saltan asustando mínimos pájaros pintados.
Palencia, plantada en estos campos góticos, con su habla pura y perdurable, su palabra dando fe de vida en estos días de desidia del ritmo y del vocablo.


(De: Historias fingidas y verdaderas)


TODO

Gracias doy a la vida por haberme nacido.
Gracias doy a la vida porque vi los árboles, y los ríos, y el mar.
Gracias en la bonanza y en la procela.
Gracias por el camino y por la verdad.
Gracias por la contradicción y por la lucha.
Gracias por aire y por cárcel.
Gracias por el asombro y por la obra.
Gracias por morir; gracias por perdurar.


(De: Historias fingidas y verdaderas)


HACIA EL XXI


Andar para que el tiempo prosiga su marcha, para que el espacio se adelante a sí mismo,
andar sentado, en ppie, de rodillas, cabeza abajo, con los codos, con la memoria y mis dos hermanas,
por un sendero oscilante envuelto en vaho azul, entre las rocas de la montaña y la llambria del acantilado,
andar desde el vientre materno hasta debajo de la tierra,
andar rectamente, y rodeando, divagando, sentándose en un seto, saltando un vallado
de anuncios


BEBA LECHE DE COLOR


MEDIAS PARA AMBOS SEXOS


VOTE A SU PADRE


seguir seguir y mirar pausadamente, pararse ante el escaparate de una ferretería, volver la cabeza a la vidriera de una florería,
caminar de noche bajo la lluvia leyendo en voz alta, encendiendo un cigarrillo con la punta del otor, quitarse la camisa bajo la lluvia,
ir con Walt Whitman y montar juntos en un coche de caballos, escupir a la estatua de la Libertad y a los estragadores de pueblos subdesarrollados,
arrollar todo lo que impide el pensamiento, el paso, el camino, la implantaciòn de la primera piedra
de una sociedad donde en el siglo XXI el hombre se siente un rato a descansar.


(De: Revista El Urogallo)

jueves, 28 de enero de 2010

VICENTE ALEIXANDRE










Aunque él consideró que gran parte de su obra resulta surrealista, lo que realmente logra este extraordinario poeta es la fusión entre realidad e imaginación, con un examen profundo del alma humana y sus complejas vacilaciones espirituales. El examen del espíritu, que es parte esencial de nuestro ser, es lo que otros consideran el mundo de los sueños del ser humano.
Aleixandre, entonces, tiene el magisterio de hacer poesía con una ondulación magnífica entre el el sueño y la realidad, entre lo físico y lo espiritual, entre lo fugaz y lo trascendente, siendo el amor cosmogónico, universal, su
leit motiv.
_______________________________________________________

EL MÁS BELLO AMOR


Anteayer distante.
Un día muy remoto
me encontré con el vidrio nunca visto,
con una mariposa de lengua,
con esa vibración escapada de donde estaba bien sujeta.


Yo había llorado diez siglos
como diez gotas fundidas
y me había sentido con la belleza de lo intrascurrido
contemplando la velocidad del expreso.


Pero comprendí que todo era falso.
Falsa la forma de la vaca que sueña
con ser una linda doncellita incipiente.
Falso lo del falso profesor que ha esperado
al cabo comprender su desnudo.
Falsa hasta la sencilla manera con que las muchachas
cuelgan de noche sus pechos que no están tocados.


Pero me encontré un tiburón en forma de cariño;
no,no: en forma de tiburón amado;
escualo limpio, corazón extensible, ardor o crimen,
deliciosa posesión que consiste en el mar.
Nubes atormentadas al cabo convertidas en mejillas;
tempestades hechas azul sobre el que fatigarse queriéndose,
dulce abrazo viscoso de lo más grande y más negro,
esa forma imperiosa que sabe a resbaladizo infinito.


Así, sin acabarse mudo ese acoplamiento sangriento,
respirando sobre todo una tinta espesa,
los besos son las manchas, las extensibles manchas
que no me podrán arrancar las manos más delicadas.


Una boca imponente como una fruta bestial,
como un puñal que de la arena amenaza el amor,
un mordisco que abarcase toda el agua o la noche,
un nombre que resuena como un bramido rodante,
todo lo que musitan unos labios que adoro.


Dime, dime el secreto de tu dulzura esperada,
de esa piel que reserva su verdad como sístole;
duérmete entre mis brazos como una nuez vencida,
como un mínimo ser que olvida sus cataclismos.


Tú eres un punto sólo, una coma o pestaña;
eres el mayor monstruo del océano único,
eres esa montaña que navegando ocupa
el fondo de los mares como un corazón desbordante.


Te penetro callando mientras grito o desgarro,
mientras mis alaridos hacen música o sueño,
porque beso murallas, las que nunca tendrán ojos,
y beso esa yema fácil sensible como la pluma.


La verdad, la verdad, la verdad es ésta que digo,
esa inmensa pistola que yace sobre el camino,
ese silencio -el mismo- que finalmente queda
cuando con una escoba primera aparto los senderos.
(De: Espadas como labios)


VEN SIEMPRE, VEN

No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente,
las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún de día se siente si te acercas, ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hudo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor despuès a ya una dura vida de lucero.

No quiero que vivas en mí como vive la luz,
con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,
a quien el amor se niega a través del espacio
duro y azul que separa y no une,
donde cada lucero inaccesible
es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza.

La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
una rugosa piel inmóvil
donde el hombre no puede encontrar su descanso,
por más que aplique su sueño contra un astro apagado.

Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón encendido que me arrebata a la propia conciencia,
duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación de morir,
de quemarme los labios con tu roce indeleble,
de sentir mi carne deshacerse contra tu diamante abrasador.

No te acerques, porque tu beso se prolonga como el choque imposible de las estrellas,
como el espacio que súbitamente se incendia,
éter propagador donde la destrucción de los mundos es un único corazón que totalmente se abrasa.

Ven, ven, ven como el carbón extinto oscuro que encierra una muerte;
ven como la noche ciega que me acerca su rostro;
ven como los dos labios marcados por el rojo,
por esa línea larga que funde los metales.

Ven, ven, amor mío; en, hermética frente, redondez casi rodante
que luces como una órbita que va a morir en mis brazos;
ven como dos ojos o dos profundas soledades,
dos imperiosas llamadas de una hondura que no conozco.

¡Ven, ven muerte, amor; ven pronto, te destruyo;
ven, que quiero matar o amar o morir o darte todo;
ven, que ruedas como liviana piedra,
confundida como una luna que me pide mis rayos!
(De: La destrucción o el amor)

A TI, VIVA

Es tocar el cielo, poner el dedo
sobre un cuerpo humano.
NOVALIS

Cuando contemplo tu cuerpo extendido
como un río que nunca acaba de pasar,
como un claro espeojo donde cantan las aves,
donde es un gozo sentir el día cómo amanece.

Cuando miro a tus ojos, profunda muerte o vida que me llama,
canción de un fondo que sólo sospecho;
uando veo tu forma, tu frente serena,
piedra luciente en que mis besos destellan,
como esas rocas que reflejan un solo que nunca se hunde.

Cuando acerco mis labios a esa música incierta,
a ese rumor de lo siempre juvenil,
del ardor de la tierra que canta entre lo verde,
cuerpo que húmedo siempre resbalaría
como un amor feliz que escapa y vuelve.

Siento el mundo rodar bajo mis pies,
rodar ligero con siempre capacidad de estrella,
con esa alegre generosidad del lucero
que ni siquiera pide un mar en que doblarse.

Todo es sorpresa. El mundo destellando
siente que un mar de pronto está desnudo, trémulo,
que es ese pecho enfebrecido y ávido
que sólo pide el brillo de la luz.

La creación riela. La dicha sosegada
transcurre como un placer que nunca llega al colmo,
como esa rápida ascensión del amor
donde el viento se ciñe a las frentes más ciegas.

Mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya,
que esa cercana música que concierta a las aes,
a las aguas, al bosque, a ese ligado latido
de este mundo absoluto que siento ahora en los labios.
(De: La destrucción o el amor)

SOY EL DESTINO
Sí, te he querido como nunca.

¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vaida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?

Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro.

No quiero asomarme a los ríos donde los peces colorados con el rubor de vivir,
embisten a las orillas límites de su anhelo,
ríos de los que unas voces inefables se alzan,
signos que no comprendo echado entre los juncos.

No quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, esa arena mordida,
esa seguridad de vivir con que la carne comulga
cuando comprende que el mundo y este cuerpo
ruedan como ese signo que el celeste ojo no entiende.

No quiero no, clamar, alzar la lengua,
proyectarla como esa piedra que se estrella en la frente,
que quiebra los cristales de esos inmensos cielos
tras los que nadie escucha el rumor de la vida.

Quiero vivir, vivir como la hierba dura,
como el cierzo o la nieve, como el carbón vigilante,
como el futuro de un niño que todavía no nace,
como el contacto de los amantes cuando la luna los ignora.

Soy la música que bajo tantos cabellos
hace el mundo en su vuelo misterioso,
pájaro de inocencia que con sangre en las alas
va a morir en un pecho oprimido.

Soy el destino que convoca a todos los que aman,,
mar único al que vendrán todos los radios amantes
que buscan a su centro, rizados por el círculo
que gira como la rosa rumorosa y total.

Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento,
soy el león torturado por su propia melena,
la gacela que teme al río indiferente,
el avasallador tigre que despuebla la selva,
el diminuto escarabajo que también brilla en el día.

Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre.
(De: La destrucción o el amor)

SE QUERÍANSe querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que se llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
(De:La destrucción o el amor)

llllllllllllllll